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Valoración Geriátrica Integral

La VGI es un proceso diagnóstico dinámico y estructurado que permite detectar y cuantificar los problemas, necesidades y capacidades del anciano en las esferas clínica, funcional, mental y social para elaborar basada en ellos una estrategia interdisciplinar de intervención, tratamiento y seguimiento a largo plazo con el fin de optimizar los recursos y de lograr el mayor grado de independencia y, en definitiva, calidad de vida

Una de las herramientas diseñadas para ello, es el empleo de «escalas de valoración» que facilitan la detección y seguimiento de problemas, así como la comunicación entre los diferentes profesionales que atienden al mayor

Algunas de las escalas que se emplean son las siguientes:


ÍNDICE DE BARTHEL

EL índice de Barthel es la herramienta más empleada para evaluar las ABVD en el anciano

Evalúa 10 actividades: baño, aseo personal, uso del retrete, transferencia cama-sillón, subir/bajar escaleras, continencia urinaria, continencia fecal y alimentación

Se puntúa de 0 a 100, lo que le confiere mayor facilidad para el uso estadístico de los datos. Las actividades se valoran de forma diferente, pudiéndose asignar 0, 5, 10 ó 15 puntos

Sus resultados se han agrupado en cuatro categorías:

  • Dependencia total, puntuación menor de 20
  • Dependencia grave, puntuación de 20 a 35
  • Dependencia moderada, puntuación de 40 a 55
  • Dependencia leve, puntuación igual o mayor de 60

Aporta información tanto a partir de la puntuación global como de cada una de las puntuaciones parciales para cada actividad. Esto ayuda a conocer mejor cuáles son las deficiencias específicas de la persona y facilita la valoración de su evolución temporal

Presenta gran valor predictivo sobre mortalidad, ingreso hospitalario, duración de estancia en unidades de rehabilitación y ubicación al alta de pacientes con accidente cerebrovascular


MINI MENTAL STATE EXAMINATION DE FOLSTEIN

El Mini Mental State Examination de Folstein es una prueba de cribado cognitivo utilizada para evaluar la sospecha de síntomas compatibles con deterioro cognitivo o demencia. Unos años después, en 1979, el Dr. Antonio Lobo publicó una versión adaptada y validada en España, a la que llamó Mini-Examen Cognoscitivo (MEC)

Valora las siguientes áreas:

  • Orientación temporal y espacial: se realizan algunas preguntas acerca del día y el lugar en el que nos encontramos en ese momento
  • Memoria inmediata y retención: para su evaluación se emplea la repetición y recuerdo de tres palabras
  • Concentración y memoria de trabajo: se realiza una actividad de cálculo mental o, alternativamente, en algunas versiones se emplea una de deletreo inverso de una palabra
  • Lenguaje: se solicita a la persona evaluada la repetición de una frase sencilla, la realización de una orden escrita y una verbal, la escritura de una frase y la denominación de un par de objetos
  • Praxis constructiva gráfica: requiere de la copia de un dibujo geométrico

Los resultados dependen de la puntuación alcanzada una vez terminada la prueba

  • Entre 30 y 27: Sin Deterioro
  • Entre 26 y 25: Dudoso o Posible Deterioro
  • Entre 24 y 10: Demencia Leve a Moderada
  • Entre 9 y 6: Demencia Moderada a Severa
  • Menos de 6: Demencia Severa

ESCALA DE ZARIT

La escala de Zarit es una herramienta destinada a detectar una posible sensación de sobrecarga por parte del cuidador de personas dependientes

Consta de 22 ítems reactivos de respuesta tipo Likert, por lo que los valores de frecuencia que dispone el entrevistado para contestar a la escala de Zarit son entre 1 (nunca) y 5 (casi siempre)

Los puntos de corte, según la adaptación española, son los siguientes:

  • Sin sobrecarga: 22- 46
  • Sobrecarga: 47-55
  • Sobrecarga intensa: 56-110

Generalmente se emplea como escala autoadministrada pero en ocasiones puede ser administrada por el propio profesional


ESCALA DE LAWTON Y BRODY

La escala de Lawton y Brody permite medir el grado de independencia en personas ancianas, tanto institucionalizadas como no, a través de la evaluación de las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)

Está compuesta por 8 ítems con varias alternativas de respuesta, las opciones de respuesta puntúan 1 (si la persona las realiza de forma independiente) o 0 (dependiente)
La puntuación total se obtiene sumando los valores obtenidos en cada ítem y oscila entre 0 (totalmente dependiente) y 8 (independencia absoluta)

Es la escala de valoración de las AIVD más empleada en nuestro medio, a pesar de un probable sesgo de género y cultural, como consecuencia de su escasa adaptación transcultural y análisis de validación. Valora tres funciones con probable peor puntuación en hombres mayores, tradicionalmente asignadas hace años a mujeres: preparar la comida, cuidar de la casa y lavar la ropa, por lo que para hombres se aceptan resultados diferentes, siendo el 5 la independencia absoluta


ESCALA GIJÓN

La Escala de valoración sociofamiliar de Gijón permite la detección de situaciones de riesgo o problemática social, siendo útil como un instrumento específico de medición de la situación social

Se trata de una escala heteroadministrada de valoración de riesgo sociofamiliar

Consta de 5 ítems (situación familiar, económica, vivienda, relaciones y apoyo social), con 5 posibles categorías en cada una de ellos, estableciendo una gradación desde la situación social en la que hay ausencia de problemática a la objetivación de alguna circunstancia o problema social

La puntuación se interpreta de la siguiente forma:

  • De 5 a 9 : Buena/aceptable situación social
  • De 10 a 14: Existe riesgo social
  • Más de 15: Problema social

ESCALA OARS

La escala OARS de recursos sociales se encuentra validada y adaptada para la población anciana española

La escala OARS proporciona información acerca de 5 áreas:

  • Estructura familiar y recursos sociales
  • Recursos económicos
  • Salud mental
  • Salud física
  • Capacidad realizar AVD

Las respuestas son evaluadas en una escala de 6 puntos, que van desde el 1, equivalente a excelentes recursos sociales hasta 6, lo que representa el deterioro social total


El aumento de población geriátrica en el mundo y sus características particulares hacen surgir la duda acerca de la preparación sanitaria actual de cara a afrontar las necesidades y expectativas de este grupo de edad

Es un gran paso conocer el proceso de Valoración Geriátrica Integral y establecer un abordaje del paciente geriátrico desde la perspectiva multidimensional, valorando no sólo los aspectos clínicos, sino también los factores psicosociales y funcionales

Garantizar una visión holística permitirá entender a la población geriátrica en su realidad, realizando una atención adecuada y efectiva

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