Porque no somos animales anfibios: Un motivo de sobra para cuidar nuestra piel

Porque no somos animales anfibios: Un motivo de sobra para cuidar nuestra piel

El grado de hidratación de la piel depende, fundamentalmente, de la homeostasis conseguida por la dermis y la epidermis. En efecto, tanto la retención hídrica conseguida por la primera como la protección ante la fuga de agua de la segunda son esenciales para mantener el grado de humedad cutáneo.

Respecto a la epidermis, de las distintas capas que la conforman cobra una especial importancia en la impermeabilidad cutánea el sustrato córneo. En ausencia de la capa córnea nos pareceríamos mucho a los anfibios, que no pueden alejarse de una fuente constante de humedad para evitar la desecación del cuerpo.

Llama la atención la estructura histológica de la capa córnea, y nos debemos centrar en las uniones que se forman entre los principales elementos celulares: los corneocitos. Éstos se encuentran unidos, fundamentalmente, por los corneodesmosomas y las laminillas intercelulares.

Aquellas que nos interesan por su funcionalidad son las segundas ya que depende de ellas, sobre todo, la impermeabilidad de la capa córnea y, por extensión, de toda la piel. Las laminillas intercelulares se componen de discos unidos entre sí que, básicamente, actúan a modo de dique que impide pasar el agua a su través.

Estos discos se forman en el sustrato inferior, el granuloso, donde las células de este nivel aprovechan tanto componentes intercelulares como extracelulares para su elaboración. Así pues las laminillas intercelulares son unas unidades histológicas fundamentales para evitar la deshidratación de la piel.

De este modo, lo ideal sería poder aportar los elementos necesarios para que estas laminillas fueran de la mejor calidad posible o aquellos que eviten su degradación. La composición de las laminillas intercelulares es compleja, pero destacan las ceramidas que suponen el 45% del total, así como el colesterol y los ácidos grasos libres.

Así pues se puede sospechar que la fisiología de la hidratación cutánea se consigue merced la conjunción de distintos aspectos, y de otros aún poco conocidos, que deben abordarse en su conjunto para obtener el máximo efecto terapéutico.

Iván Julián
Coordinador y Docente - Ceisal
Grado en Enfermería. Máster por la Universidad de Valencia. Doctor en Enfermería por la Universidad de Valencia. Profesor responsable de la asignatura "Enfermería en la Salud Geronto-geriátrica" del Departamento de Enfermería de la Universidad de Valencia. Codirector y docente del Máster "Actualización en los procedimientos terapéuticos de las alteraciones cutáneas" ofertado por la Fundación Universidad-Empresa ADEIT y la UVEG. Miembro de la Junta Directiva y responsable de la Academia de Formación de la Sociedad Española de Heridas.

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