Enfermería y úlceras por presión, ¿sabemos lo necesario?

Enfermería y úlceras por presión, ¿sabemos lo necesario?

Hace días te recordábamos lo importante que es el conocimiento científico a la hora de trabajar con el órgano de mayor superficie del cuerpo: la piel. Entonces, te introdujimos en la compleja naturaleza de su composición y en lo importante que es, para todo profesional de enfermería implicado en su cuidado, la formación previa en este aspecto. En el post que tienes hoy frente a ti, ahondaremos en uno de los aspectos cruciales para cualquier enfermera de un centro de salud, una residencia o, incluso, una planta de hospital: el cuidado de las conocidas como Úlceras Por Presión (UPP).

Te enseñaron algo de teoría general sobre las úlceras mientras estudiabas la carrera de enfermería, viste unas cuantas durante tus prácticas y presenciaste cómo otras enfermeras las “curaban” pero, mientras que recuerdas más o menos cómo funciona la diabetes o cómo se previene la enfermedad cardiovascular, no acabas de tener claro si al final puedes usar un antiséptico, si la plata es tan buena como se dice, si éste apósito es mejor que aquel o, incluso, si la colagenasa sirve para todas las úlceras. Sin embargo llega el verano, y con él la nueva posibilidad de un contrato de enfermería o, simplemente, necesitas contrastar si lo aprendido, visto y hecho, durante tus experiencias profesionales, se corresponde con la realidad del proceso cicatricial. Te ayudamos.

Entendemos como úlcera por compresión mantenida (comúnmente conocida como “por presión”) toda lesión cuyo origen es la isquemia provocada por una intercompresión mantenida entre el hueso y cualquier superficie de contacto. Ahora bien, aunque su origen es similar, no todas tienen el mismo pronóstico, aunque se repite un patrón común terapéutico: comencemos por aliviar la presión que la ha provocado. Pequeños detalles que debes conocer:

– Aunque a nivel docente separamos dos fases de la herida (anabólica y catabólica), ambas pueden coincidir en distintos puntos del lecho y requerir cuidados distintos.

– A pesar de que es un término que se tiende a utilizar en exceso, no todo lo que se ve en el lecho de una úlcera son esfacelos. Ni mucho menos.

– La colagenasa, usada en el tratamiento de este tipo de lesiones, tan solo es una enzima que fragmenta algunos tipos de colágeno (no todos) en pedazos más pequeños. ¿Favorece entonces la cicatrización?

– Enfermería tiene la potestad de usar el bisturí siempre y cuando no alcancemos la fascia que recubre el músculo. La piel es nuestro territorio.

– La mayoría de los productos que tendemos a usar, para favorecer la cicatrización, no aparecen en el proceso fisiológico de autorreparación. Esto abre la duda razonable sobre si influyen o no en el mismo.

– No existen productos milagro que superen una desnutrición severa, una diabetes avanzada y mal gestionada, o una isquemia arterial.

 

 

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Jorge Torondel
Docente - Programa EIR
Grado en Enfermería. Máster Vicente Chuliá Campos en Reanimación pre-hospitalaria y transporte sanitario; Máster de actualización en conocimiento del proceso cicatricial y cura fisiológica. Amplia formación en Cuidados Críticos. Experiencia como profesor asociado en la Universidad de Valencia. Actualmente en la UCI Pediátrica del Birminigham Children's Hospital (Reino Unido)

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