¿En qué se parece la piel a un hormiguero?

¿En qué se parece la piel a un hormiguero?

El primer paso para aproximarnos a la realidad de un tejido vivo como es la piel consiste en imaginar a todos los elementos celulares como seres activos que se relacionan entre sí y que interactúan con el medio en virtud a una serie de estímulos químicos y mecánicos con el entorno que les rodea, como las hormigas.

Los sanitarios deberíamos empezar a desterrar el paradigma paternalista, en virtud del cual pensamos que las lesiones cicatrizan por los distintos productos tópicos que aplicamos en una herida. Te animamos a que sigas leyendo este post si quieres compartir con nosotros un ejercicio de humildad y asumir cuánto sabes realmente de ese hormiguero que es la piel y al que te enfrentas diariamente cuando realizas una cura.
Si nos permiten la licencia, podemos comparar el conocimiento de la piel como el que tenemos de las hormigas. Estos insectos siempre han estado ahí, los vemos y los aceptamos porque forman parte de nuestra vida cotidiana.

Sospechamos que tienen una organización, podemos incluso llegar a identificar los distintos tipos e incluso su función porque hemos oído hablar de ellas, las estudiamos en algún momento de nuestra vida académica y las vemos en acción diariamente.

Pero ¿las conocemos realmente? ¿sabemos cómo se organiza un hormiguero? Si le preguntan a alguien si sabe lo que es una hormiga te dirá que sí pero ¿cuántas patas tienen? ¿cómo se relacionan entre ellas? ¿de qué se alimentan? ¿cómo se reproducen? ¿por qué siguen un camino y no otro? ¿cómo detectan la comida? Lo mismo nos pasa con la piel.

Si quisiéramos contratar a un biólogo entomólogo para que cuidara una variedad muy valiosa de hormigas ¿acaso no le pediríamos que pudiera dar respuesta a todas las preguntas que hemos planteado?

¿Y qué sabemos de la piel? ¿Acaso no estamos cuidando una comunidad viva compuesta por distintas estirpes celulares?

Al igual que las hormigas, los sanitarios pensamos que sabemos de la piel porque la vemos todos los días, porque observamos la repercusión de distintas patologías en este órgano y porque estamos directamente involucrados en la aplicación de tratamientos tópicos o sistémicos.

Ahora bien, si no tiene sentido contratar a un entomólogo que no sepa dar respuestas a las preguntas que hemos planteado ¿qué sentido tiene poner en manos de un sanitario un “hormiguero” tan valioso como la piel de un ser humano si tampoco sabe darles solución? ¿qué estirpes celulares existe en la piel? ¿cuáles son las relevantes en el proceso cicatricial? ¿cómo interactúan entre ellas para llevar a cabo la cicatrización? ¿qué estímulos favorecen el proceso cicatricial? ¿qué estímulos lo entorpecen?

Con la valentía que da la ignorancia, nos atrevemos a pensar que las heridas curan por lo que hacemos cuando, realmente, cicatrizan a pesar de lo que hacemos.

El principal problema con el estudio de la piel es que habitualmente no hemos llegado a ver más que dibujos y cortes histológicos que se asemejan más a un mosaico romano que a la realidad que vemos diariamente en la clínica diaria. De ahí que, sin poder evitarlo, hayamos desechado esos conceptos como poco “prácticos” cuando realmente son el pilar con el que empezar a construir una estructura denominada cicatrización.

Cuando un alumno se aburre siempre es culpa del docente, no te preocupes porque no te haya gustado la biología y la histología, es que nunca te la han explicado aplicada a la realidad del día a día. Si nos permites te ofrecemos la posibilidad de empezar a conocer qué necesitas de la biología para dar sentido práctico y clínico a cada decisión que tomes cuando estás curando una herida.
Con el taller titulado “¿Qué debo saber del cultivo celular “in vivo” que curo cada día? La biología llevada al pie de cama” vamos a ofrecerte un punto de partida desde el cual comenzar a andar un camino nuevo. Te llevaremos de la mano hacia un viaje por dentro del hormiguero, para que puedas saber qué estás haciendo para mantener la harmonía de esa compleja y valiosa comunidad celular que es la piel.

 

¿Qué debo saber del cultivo celular “in vivo” que curo cada día?. Taller de Heridas  ¡Infórmate! 
Iván Julián
Coordinador y Docente - Ceisal
Grado en Enfermería. Máster por la Universidad de Valencia. Doctor en Enfermería por la Universidad de Valencia. Profesor responsable de la asignatura "Enfermería en la Salud Geronto-geriátrica" del Departamento de Enfermería de la Universidad de Valencia. Codirector y docente del Máster "Actualización en los procedimientos terapéuticos de las alteraciones cutáneas" ofertado por la Fundación Universidad-Empresa ADEIT y la UVEG. Miembro de la Junta Directiva y responsable de la Academia de Formación de la Sociedad Española de Heridas.

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